Buenos Aires, 12 de noviembre (Reporter, Patricia Daniele). Ante un Luna Park pletórico de fanáticos de todas las edades, los integrantes de Maroon 5 demostraron por que se cuentan entre las pocas bandas que se atrevieron a renovar el pop en inglés.
Apenas pasadas las 21.30, con la voz de Pavarotti de fondo y ante una ovación impresionante, la agrupación liderada por Adam Levine salió a un despojado escenario para brindar los temas de sus discos "Songs About Jane" y "I Won´t Be Soon Before".
A partir de ese momento, y explicando el por qué de un escenario con pocos artilugios escenográficos, todo fue música, potencia y el estadio se inundó de un sonido crudo e impecable, salido de los instrumentos y la voz de cinco personas que se conocen demasiado bien y que se permitieron disfrutar a fondo de su primer show en la Argentina.
Arrancaron con temas más antiguos como "If I Never See Your Face Again" hasta llegar al primer saludo, en inglés, de Levine: "¿Cómo se sienten esta noche? Es nuestra primera vez en la Argentina, es bueno estar acá. Esperamos que disfruten del show". Los alaridos, especialmente de la gran cantidad de público femenino presente, no se hicieron esperar y fueron premiados por una amplia sonrisa del cantante, quien se llevó de regreso a Los Angeles el amor incondicional de las argentinas.
Es que, sin recurrir a los gestos típicos de los rockeros sexagenarios, Adam Levine se recibió de sex symbol con sus saltos, contorneos de cadera y sacudidas de pelvis que darían un indicio de por qué fue novio de alguna top model o tenista internacional pese a su delgadez. Y en la noche del Luna Park se dio el gusto de hacer lo que quiso con la gente, recibiendo una respuesta inmediata e incondicional.
Tanto fervor local lo llevó a intentar hablar en castellano al expresar un "muchas gracias" antes de arrancar con una versión lenta de "Won´t Go Home Whithout You", hasta que la canción alcanzó el ritmo conocido y Levine pidió: "Levántate, levántate". Para su sorpresa, todos los presentes cantaron íntegro el tema, al punto que, fascinado, Adam dejó el micrófono para arengar con gestos al público y llevarse uno de los momentos inolvidables de la noche luego de pedir "canta conmigo", siempre en castellano.
Lo cierto es que, ese martes, el Luna Park se llenó de verdaderos fanáticos de Maroon 5 que conocían la letra de todas las canciones, aún las más antiguas, y que celebraron en comunidad la llegada por primera vez de la banda californiana a estas Pampas. Y los músicos compartieron la dicha con la gente, pues ya a la mitad del concierto Adam Levine aseguró que pronto volverían a la Buenos Aires y que "la próxima vez que venga hablaré español fluidamente".
Las versiones en vivo de los temas consagrados de la banda tuvieron toques de jazz y hasta de ópera, convirtiendo al concierto es una excelente experiencia musical que se tradujo en una cálida (aunque por momentos histérica) relación con la gente. Para cuando llegó el turno del súper éxito "Wake Up Call" ya todo era delirio y no hacía falta que el cantante pidiera: "Levántate por favor" para que la gente se parara, cantara y bailara junto con sus ídolos.
Tanto fervor fue recompensado con un "Muchas gracias por venir, muchísimas gracias por esta noche, canten conmigo" ante de hacer su primer éxito "Sunday Morning" para despedirse antes de los bises con "She Will Be Loved" y la frase "los queremos mucho". Cabe aclarar que la introducción de este tema fue la primera mitad del clásico de Chris Isaak "Wicked Game", interpretado con sentimiento y calidad.
Si bien faltaron muchos de los éxitos del último disco de la agrupación, nadie salió defraudado por estos músicos impecables: James Valentine en guitarra, Jesse Carmichael en teclado, Mickey Madden en bajo, el excelente Matt Flynn en batería y el propio Levine desde una guitarra muy muy usada.
Volvieron luego de múltiples alaridos del público para hacer su clásico "Sweet Goodbye", con Levine posando para las cámaras digitales y los celulares, bajando del escenario y provocando una estampida en la platea, para desesperación de los responsables de seguridad que custodiaban el buen orden del lugar.
Y luego llegó la despedida de los cinco abrazados en el borde de la tarima, ovacionados y dejando las ganas de seguir bailando en miles de personas que esperaron la noche del martes 11 de noviembre con ansias desde que se anunció este concierto, quienes establecieron una nueva forma y poco tradicional, de celebrar el Día de la Tradición.
PD-LL